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Al Oído de Juan Lozano: Claridad sobre el Río Bogotá -Carta Abierta-
Reproducimos a continuación la carta abierta que dirige el Presidente Ejecutivo de la Fundación Río Urbano, Germán García Durán, al Señor Ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de Colombia (MAVDT), Dr. Juan Lozano Ramírez(foto), en relación con el Plan de Recuperación del Río Bogotá.

Señor Ministro:

Con el objeto de hacer claridad sobre la posición de la Fundación Río Urbano en relación con el Plan de Recuperación del Río Bogotá, le dirigimos esta carta que esperamos contribuya positivamente al debate sobre tan álgido tema.

La Fundación Río Urbano celebra los esfuerzos que se están haciendo, en particular por su administración del MAVDT, hacia la recuperación de uno de los ríos más contaminados del mundo, el Bogotá. Tenemos, eso sí, inquietudes sobre los resultados que se pueden esperar del plan en ejecución, que con sobradas razones pensamos no serán óptimos, a menos que se introduzcan ajustes de suma importancia.

Vale anotar ante todo que el planeamiento de sistemas de tratamiento de aguas residuales obliga a tomar en cuenta cuidadosamente una serie de factores muy críticos que inciden en la eficiencia, costo y operatividad de esos sistemas. Aunque seguramente dichos factores se tomaron en cuenta para el caso de Bogotá, no se ha dicho qué se ha pensado hacer para contrarrestarlos.

Uno de esos factores, tal vez el más preocupante, es el tipo de alcantarillado con que cuenta la ciudad, que en el caso de Bogotá es combinado en un alto porcentaje, lo cual conduce a que haya vertimientos frecuentes de aguas contaminadas directamente al río a través de los aliviaderos, y a que las características de las aguas residuales que van a tratamiento tengan una alta variabilidad, aspecto que traumatiza tanto el tratamiento primario como el secundario. Entendemos que esta condición ya ha causado problemas en la operación de la primera etapa de la Planta del Salitre (PTAR Salitre), que consta solamente de tratamiento primario por sedimentación, pero los problemas que pueden esperarse cuando esa Planta tenga tratamiento secundario, de carácter biológico, serían mucho mayores.

Efectivamente, la alta variabilidad de las concentraciones de sólidos y materia orgánica, propia de las aguas que transportan los alcantarillados combinados en época de lluvias, dificulta la operación del tratamiento, especialmente el biológico. Es pues imperativo que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) acometa las obras que permitan contar con un sistema separado de alcantarillado paralelamente con el desarrollo del plan de tratamiento, pues de lo contrario éste no funcionará adecuadamente.

Otros aspectos que preocupan en relación con el alcantarillado son las numerosas conexiones pirata de aguas servidas al alcantarillado pluvial en aquellas zonas donde los alcantarillados son separados, y el usual vertimiento de basuras y otros desechos a los canales de aguas lluvias. Estos dos aspectos, si no se controlan de manera estricta, continuarán contribuyendo a la alta contaminación del Río Bogotá a pesar de que se haga tratamiento a las aguas residuales.

Otro factor de importancia que incide negativamente en el tratamiento de las aguas residuales de Bogotá es la altitud de la ciudad, que es en promedio de unos 2.600 msnm. A esta altitud, la potencia requerida para los procesos mecánicos que se contemplan para el tratamiento es mucho mayor que la necesaria a nivel del mar o a alturas intermedias, asunto que encarece los costos de tratamiento. Adicionalmente, éstos se encarecen también por la menor temperatura del agua a esta altitud, lo cual hace más lentos los procesos biológicos como los seleccionados, cuestión que resulta en unidades de tratamiento de mayor tamaño y costo.

Un aspecto más que vale la pena considerar es el nivel de remoción de materia orgánica que se obtendrá. Con tratamiento secundario como el seleccionado, con mucho empeño y cuidado se logra como máximo un 80% de remoción de esta materia, principal responsable de la desoxigenación del río y de la consecuente muerte de las especies ícticas. El resto, al menos 20% de materia orgánica, se va al río. Esto equivale a que una ciudad de aproximadamente 1.500.000 habitantes, es decir, la quinta parte de la Bogotá de hoy, continúe arrojando sus residuos líquidos sin ningún tratamiento al río, lo cual es suficiente para mantenerlo altamente contaminado, léase desoxigenado, peligroso para la salud, muerto.

¿Solución?. La hay, pero es bastante costosa. Si el costo del tratamiento escogido para Bogotá es de unos tres mil millones de dólares, el del tratamiento terciario que se requeriría sería al menos el doble de esta cifra, llevando los costos totales a unos nueve mil millones de dólares.

Ante estos desafíos, el consorcio internacional CDM-CEI-PLANHIDRO, compuesto por la firma estadounidense Camp, Dresser and McKee de Boston y las firmas colombianas Compañía de Estudios e Interventorías y Planhidro Ltda., de Bogotá, propuso desde hace muchos años que las aguas residuales de la ciudad se llevaran a un sitio a menor altitud y en consecuencia de mayor temperatura, cercano al Río Magdalena, para su tratamiento por métodos biológicos menos complejos y costosos que los finalmente seleccionados para la ciudad.

La alternativa recomendada por el citado consorcio guarda concordancia con las características de la ciudad de Bogotá y de su alcantarillado y coincide en buena medida con la seleccionada para Ciudad de México (drenaje profundo, embalsamiento y decantación a menor altitud, uso del efluente para riego), urbe situada a una altitud cercana a la de Bogotá y con una población mucho mayor. Este es el único ejemplo que Bogotá podría seguir, pues no existe en el mundo ninguna otra ciudad a altitud similar a la de Bogotá y con una población cercana o mayor. Sin embargo, Bogotá siguió el ejemplo de ciudades de países desarrollados donde el tratamiento de aguas residuales se facilita debido a la menor altitud y la mayor disponibilidad de recursos económicos y financieros.

Considerando que es tarde para pretender cambiar la alternativa escogida para Bogotá, pues parte de ella está construida, y la restante, a pesar de sus costos excesivos, está planificada y parcialmente financiada, tenemos que acostumbrarnos a vivir con ella aunque no sea de nuestro agrado. Pero para que funcione y al menos se note que se hizo algo por el Río Bogotá, es necesario que se complemente el sistema de alcantarillado para que se tenga un sistema 100% separado, se controle mejor las conexiones pirata y vertimientos de basura a los canales y se incluya en el plan el tratamiento terciario aunque su costo parezca prohibitivo.

Otra alternativa sería terminar la construcción de la PTAR Salitre y reconsiderar la PTAR Canoas para establecer si podría sustituirse por el sistema que recomendaba CDM-CEI-PLANHIDRO.

En relación con el embalse del Muña la situación es también muy grave, Señor Ministro. En la Fundación Río Urbano nos preguntamos si este embalse que tanto daño causa a la población de Sibaté es realmente indispensable para el sistema hidroeléctrico. Es evidente que en el sistema de generación actual de la Sabana es fundamental, pues fue diseñado como una pieza clave para generar los picos diarios de energía. Pero debería haber otras alternativas más amables desde el punto de vista ambiental y social. No es concebible que el vallecito verde de Sibaté, poblado de gentes trabajadoras y sencillas, haya sido condenado a semejante infortunio. Es cierto que se ha hecho esfuerzos por alejar un poco de Sibaté las aguas contaminadas del Muña y que se ha procurado controlar los olores y mosquitos con técnicas físicas y químicas, pero ello no ha sido suficiente. Sibaté tiene derecho a mejor suerte y la única manera de lograrla es si se deja de bombear aguas negras del Río Bogotá al embalse, si se recupera este último y si se le alimenta solamente con el Río Muña para que sea un embalse recreacional y para riego y no una fuente de enfermedad y miseria.

Señor Ministro, en la Fundación Río Urbano quisiéramos obtener respuestas a los interrogantes que planteamos en esta carta, en particular con respecto a los efectos de la contaminación remanente luego del tratamiento secundario, tomando en cuenta también los demás factores de contaminación ya citados. Nos preguntamos cuáles serán para ese entonces la Demanda Bioquímica de Oxígeno y el Oxígeno Disuelto en los diferentes tramos del río, cuál la concentración bacterial, cuál el potencial transmisor de enfermedades, cuáles el aspecto, el olor, los usos previstos, qué pasará con el Muña, Sibaté y el Río Magdalena, etc.

Señor Ministro, estamos seguros que Usted, que tanto está haciendo por la protección de los recursos naturales de Colombia y que tanto interés ha demostrado en el tema del Río Bogotá, acogerá este debate como una contribución a la pronta solución de este dramático problema. Nuestro portal de internet www.riourbano.org está abierto a la publicación de sus opiniones como también las de los demás funcionarios, tanto del MAVDT como de las otras entidades que tienen que ver con el río.

Del Señor Ministro, muy cordialmente,

Germán García Durán
Presidente Ejecutivo
Fundación Río Urbano
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